jueves, 29 de enero de 2015

Y así de pronto,  de una pequeña semilla,  como esas lentejas plantadas en el algodón húmedo,  empieza a brotar la belleza.  Brota así de pronto la belleza y me ilumina y me eleva y me salva. Brota de pronto la mujer ignorada,  postergada en el vacío de mi vientre, de mi pelvis,  de mi espalda. Brota la mujer bella que se expande y me transforma devolviendo la luz y la sensualidad. Vivir para crear.  Existir en el ser y en el hacer.  La belleza crece y me devora. Afuera los ojos se pierden en mi nueva primavera.  Adentro se iluminan los vacíos con certezas y esperanzas. La belleza salvará el mundo, dijo alguien una vez.

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