jueves, 10 de diciembre de 2015

A veces verte me duele en un lugar desconocido de mi cuerpo
No puedo apuntar dónde exactamente
Pero parte pequeñito y luego crece
Como la otra noche cuando estabas con tu mente en otra parte
Y yo te hablaba de esa vez con los recortes en el suelo
De cuando tú no eras tú y yo no era yo
Cuando nosotros no existíamos.
Respondiste una cosa diferente
Como si no oyeras que te decía que te quiero
Que te extraño
Que por alguna razón me dueles en el cuerpo.
A veces no verte me duele también, no escucharte, no leerte
Y entonces me pierdo
Ahora, pienso, ahora es cuando desaparecemos.
Pero sigues aquí. Ausente y presente.
Seguimos siendo.
En la ambivalencia del amor y del olvido
De la búsqueda de certezas unilaterales
De llamarme preciosa y luego el silencio.
Y pese a ese dolor, a veces grande, a veces pequeño,
Te pienso y te agradezco
Porque el almendro no puede estar siempre en primavera
Y a veces se deshoja
Se desnuda, vuelve a su invierno
Pero el aroma de sus flores, el color, el estallido
-tus rastros-
Quedan en mi cuerpo.




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