martes, 25 de septiembre de 2018

Cita imaginaria - Martes 19 de octubre, año 2021


Te llevo caminando a un barrio donde nunca has estado, en un edificio que nunca has visto, para que entres a un lugar que no te imaginas que existe. Pero existe. Y en el patio hay un magnolio rosado, florecido, y brilla el sol y corre un poco de viento.  

El patio está dentro de un convento que los frailes dominicos construyeron en 1753. Entramos por una puerta de madera. Vemos muros amarillos; el solar lleno de flores. 

Te digo que cierres los ojos y te tomo de la mano. Tus dedos se sienten fríos entre los míos.

Volvemos a cruzar una puerta de madera; se siente la humedad centenaria del edificio. 

Te digo al oído que abras los ojos. Frente a ti, se despliega en todo su esplendor la biblioteca Dominica.  Desde el suelo hasta el techo, los lomos empastados tapizando de conocimiento el salón. Te vuelves a mirarme, sorprendida, agradecida, y tus ojos brillan amarillos y enormes.

Te muestro una copia de La Odisea, que se tradujo para el rey Felipe II en 1552. Te cuento de él, de que era nieto de los Reyes Católicos e  hijo de Juana la Loca y Carlos V; el del imperio donde nunca se ponía el sol, rey de España y Alemania, ferviente opositor de Lutero; el de fiestas de excesos y enfermo de gota, el que abdicó en favor de Felipe y atravesó 30 km de campos de tabaco para retirarse en el monasterio de Yuste, con la esperanza de que le curaran de su enfermedad.

Tú me escuchas en silencio, mientras tocas suavemente la parte interna de mi brazo. 

Observas ese libro y te conectas con la memoria; con los que vinieron antes que nosotras; con los que escribieron todas las historias del planeta.

Nos cambiamos de salón; yo te hablo bajito por atrás del oído rozando apenas tu cuerpo.

Te acercas al bestiario que tiene los grabados de Antonio Tempesta. Es de 1650 y único en América. 

Salimos juntas del edificio. Nos miramos en silencio en medio del ruido de las calles de Recoleta. 

Tú tomas un Uber y te vas a ver a tu polola. Yo me subo a la bici, para ver sola el atardecer desde la cumbre del cerro San Cristóbal.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Mirarte.
Sentirte cerca.
Desvestirte.
Mostrarte el cielo infinito de los caminos de España.
Llevarte al alba a escuchar en Varanasi las plegarias que cantan junto al Ganges las mujeres hindúes.
Caminar por Santiago a la hora mágica.
Hacerte sonreír.

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Mirarte.
Desvestirte.
Sentirte cerca.
Mirar estrellas en Mamalluca.
Caminar por los bosques verdes de Nueva Zelanda.
Nadar en los cenotes Maya.

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Recorrer Portugal en tren.
Comer pasteles de Belén sentadas en el muro con los pies en el mar cálido.
Mirarte.
Desvestirte.
Sentirte Cerca.

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Bailar hasta el amanecer reggeatón indecente.
Comer conos de papas fritas caminando del brazo por la calle en el invierno.
Mirarte.
Desvestirte.

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Leer ´Someone to run with´.
Mirarte.
Ver en abril las hojas que bailan en el viento.

Cosas que me gustaría hacer contigo.
Desvestirte.
Sentirte cerca.
Atestiguar la vida.
Existir.



Lo innombrable se hizo palabra y la palabra se hizo beso y universo paralelo.

Tus labios suaves recorriendo mi frente, mis manos, mi cuerpo.

Mi lengua en ti. En una fracción de ti porque más allá está el abismo.

Tus ojos amarillos y brillantes
Tus palabras contenidas.

Tu duda de si me gustas porque eres tú o porque estás ahí. Mi duda de si te gusto porque soy yo o por lo que fui para ti. Ahí el ego y los miedos nadando entre medio de estos besos imposibles e imprevistos.

Mis lágrimas al saber lo que esto cambia y lo que no. Las promesas que hace diez años todavía creía, cuando aún no había vivido tantas despedidas y derrotas.

La ternura
El miedo
La confusión
La culpa

Tu suavidad que me desarma.

miércoles, 28 de febrero de 2018


Qué sentido tiene viajar 
Ver glaciares
Atravesar montañas
Ver la tierra desde el cielo
Admirar los ríos y las cascadas
Si eso no cambia nuestra forma de entender el mundo
De sabernos mamíferos
Naturaleza
De entender que nuestra vida tiene relación con esos glaciares que se derriten
Con esas montañas que se incendian
Con esa tierra que se erosiona
Con esos ríos que se contaminan y esas cascadas que se secan.

Dicen que uno solo ama lo que conoce.
Qué sentido tiene viajar entonces, si no es para conocer y así amar este planeta
Nuestra forma de vida no es compatible con los recursos limitados que la Tierra tiene.
Los glaciares volverán a congelarse y avanzar; vivos. Los bosques en las montañas reverdecerán, los ríos eventualmente volverán a tener aguas limpias de plástico y mercurio. Las cascadas se recuperarán y volverán a caer con fuerza entre la vida que florece en las pendientes. 
Pero no sé si nosotros, los humanos, estaremos ahí para admirarlo.

Pérdida y permanencia


Algunas cosas se pierden indefectiblemente.

Las primeras veces
La inocencia 
Los amores fugaces

Otras se quedan aferradas. 

Los finales
Las despedidas 
Los olvidos

jueves, 22 de febrero de 2018

It started 10 years ago

Maybe I entered a coffee place in Prague and you opened the door for me as you were coming out.

Or maybe you were passing by and got captured in the back scene of one of my pictures in Berlin.

Perhaps we once queued together at the entrance of Torres del Paine. 
You could have been standing behind me, talking to your girlfriend.

As you walk quick, maybe you saw her smile in the distance while I stood at a bridge, far away, under the same sky.

It could have been that I rang my bell at you at a crossroad in Santiago. 
Me riding my bike. You learning random Spanish words like obvio.

We coincided several years in several places.
We coincided but not. We were perfect strangers.

Until we got stuck in a cafeteria, waiting for a bus to take us out of there, heavy rain all around us.

I was waiting to get my beer, you came talk to me. I smiled.

I came sit to the table next to you. 
I told you random stories I've collected through the years. Same years that we coincided but not.

I went talk to a Brazilian man that was asking for directions and asked for a ride.
We squeezed in the back seat and laughed.

For couple of hours I spoke English and Portuguese. 
We saw guanacos. We  left the clouds behind.

I brought you along to my hostel and we put a mattress on the floor. 

We laughed, we measured our strength, we talked for hours, we danced on a parking lot, you gave me a long hug.

I went to my bed and you held my hand. I caressed you. The room was dark.

I came into your sleeping bag to be close to you. You held me tight. 
I didn't want to say goodbye.

Next day we took the bus. You looked at the Patagonian landscape through the window. 
I looked at you, sitting a bit behind.

That afternoon we walked arm in arm. 
In the pocket of your jacket you held my hand.

I took you to the cab to go to the airport.
We kissed on the cheek, you lifted me in a hug.
I waved at you from the square and started missing you.

You texted me that night.
We kept each other awake. 
You read what I write.

viernes, 12 de enero de 2018

G. es la rebeldía contra el tiempo.

Es dolor y pálpito. Es deseo y sorpresa y revelación. Es reflexión y fuerza. Es intimidad y afecto.

Es mirar a los pómulos, es decir y desdecir, porque a veces los pensamientos cambian y se contradicen.

G. es un espejo que me devuelve lo bueno y lo malo de mí misma. Lo que me enaltece y lo que me avergüenza. Porque me observa y me escucha y me habla de frente.

Él sabe cuándo lo quiero, cuándo me insegurizo, cuándo lo celo.

Él es cuello suave que beso y muerdo. Es brazos fuertes que quiero alrededor de mi cuerpo.

Es sexo que me llena, es manos que me marcan.

G. es imposible y es real.
Es contador de historias que desafían el orden de las cosas.
Es gemelo, hermano, hijo de una actriz y un profesor reconocido.
Es golpecitos en la espalda y masajes que relajan.
Es fotógrafo, es nostalgia.

G. es admiración recíproca. Es inspiración. Es sensibilidad a la injusticia.

G. dice que el tiempo es el único movimiento que no podemos ver. Él sabe muchas cosas. Lo que no sabe, quizás, es que en pocos días, en un país africano, me hizo quererlo, conocerlo, desearlo.
En ese lugar, me hizo ver claramente el movimiento del tiempo.